Foro de Ecología Política (FEP)

Visión del escenario «FEP»

Foro de Ecología Política (FEP).

Nuestro escenario tiene como premisa principal estar en línea con los objetivos climáticos que emergen del Acuerdo de París (2015). Esto significa que debe enmarcarse en un proceso de descarbonización de la economía global desde el presente hacia el año 2050. Dentro de este proceso, la Argentina deberá realizar un esfuerzo coherente para abandonar los combustibles fósiles para mediados de este siglo. Es el sector energético el que debe realizar el esfuerzo mayor y sin demoras.

Además de que el escenario eléctrico planteado tiene como objetivo ser de cero emisiones en el 2050, también se procura que ese objetivo sea alcanzado minimizando otros impactos ambientales y procurando una transición armónica tanto en la dimensión social, tecnológica como económica.

La primera observación que surge en la construcción del presente escenario es la constatación del enorme valor que tienen la adopción de acciones tempranas, es decir que las demoras en iniciar la transición nos obligan a tener que flexibilizar algunas premisas que adoptamos en escenarios anteriores. Como el presente escenario se realiza varios años después del anterior y en el tiempo transcurrido el sistema energético argentino no tuvo ninguna dinámica en favor de la transición, el punto de partida hoy es similar o peor que el anterior escenario, pero con menos tiempo disponible de aquí al 2050. Acortar los tiempos para la transición la hacen más costosa y menos flexible a la hora de tomar decisiones.

La construcción de un escenario eléctrico cero emisiones al 2050 y de bajo impacto implica el abandono de los combustibles fósiles, la desnuclearización del mismo, evitar la construcción de grandes represas hidroeléctricas y hacer un uso de la bioenergía compatible con el desarrollo sostenible (otros usos del suelo, biodiversidad).

Debido a la demora en iniciarse el proceso de transición energética y al haberse adoptado en los últimos años medidas contrarias a los principios rectores de este escenario, tales como la puesta en marcha de la central atómica de Atucha II y la construcción de las represas sobre el Río Santa Cruz, este escenario posee algunas características que lo diferencian de nuestra versión previa. Una de ellas es que el cierre de las plantas nucleares debe demorarse hasta el 2040, en el anterior eso se lograba para el 2035. También en este nuevo escenario hay más presencia de energía hidroeléctrica, en este nuevo escenario la nueva potencia se concentra en PAH y también en centrales de porte mediano (hasta 300 MW) en la región de Cuyo y el Comahue.

En cuanto a las medidas de eficiencia energética hemos adoptado las máximas medidas en todas aquellas que el modelo nos permitía, ya que se tratan de opciones viables tecnológicamente, aunque repercutan en mayores costos económicos para el escenario. Sin medidas radicales en materia de eficiencia, es muy difícil lograr la transición necesaria en base a los objetivos enunciados.

Al mismo tiempo que se adoptan todas las opciones de eficiencia energética, se maximiza la electrificación de la matriz de usos finales de la energía. Tanto en algunas opciones de modalidad de consumos residenciales como en la electrificación de la movilidad. Respecto a esto último, se asumió un escenario en la que la totalidad de los buses son eléctricos para el 2030 y los automóviles eléctricos alcanzan el 60% para el 2040.

En materia de biocombustibles hemos mantenido la hipótesis utilizada en nuestro anterior escenario en alcanzar un corte del 20% para los combustibles destinados al transporte, aunque en este caso ese porcentaje se alcanza en el 2040. Los biocombustibles utilizados en la generación eléctrica llegan al 100% para biodiesel y el 5% para el bio-oil. Las máquinas térmicas en base a fósiles se las mantienen funcionando en el mismo porcentaje de gas y combustibles líquidos a los que funcionaron en el año base, asumimos esa hipótesis conservadora, aunque los combustibles líquidos van migrando al corte con biocombustibles tal como señalamos anteriormente.

El parque térmico fósil se va retirando progresivamente mientras se va incorporando potencia renovable y procurando la descarbonización del sector. Van saliendo las máquinas más viejas, las más ineficientes y más caras, sólo dejando máquinas eficientes y basadas en gas natural.

Como ya lo señalamos en anteriores ejercicios, consideramos que un escenario de bajas emisiones requiere de mayores intercambios eléctricos con los países vecinos, ya que eso permite maximizar el aprovechamiento de las renovables.  Esto requerirá,  sin duda, de un marco regulatoria e institucional regional sólido. Hacia el final del período suponemos un intercambio neto igual a cero, con importaciones y exportaciones en el orden de un 1% de la oferta o demanda de energía eléctrica anual del sistema. Esto repercute en nuestro indicador relativo a la independencia energética, pero es un costo que el modelo impone ante la hipótesis asumida.

El escenario procura lograr la independencia de las importaciones de gas, petróleo y sus derivados, lo que se alcanza a través de una transición que implica salir progresivamente de un rojo de USD 1.080.000.000 en el año base a un saldo a favor de USD 2.725.000.000 en el 2040.

Para el suministro del petróleo, la premisa dominante ha sido la de desarrollar el shale con el objetivo de ir sustituyendo progresivamente la declinación de los yacimientos convencionales (-2.5%/anual) cubriendo la totalidad de los requerimientos de cada año con producción local y lograr sustituir las importaciones hacia fines del escenario. No se incorporan nuevos módulos de refinerías y, por el contrario, decrece el factor de utilización de las actuales debido a la mayor independencia del escenario de este recurso hacia el 2040.

En el caso del gas, la hipótesis ha sido similar pero con algunos agregados que hacen al desarrollo de este sector un poco más agresivo que el anterior: cubrir la declinación del 2,5% anual de los yacimientos convencionales abasteciendo la creciente demanda de gas (1,6% a.a), limitar la importación de Bolivia, Uruguay y Chile y eliminar la importación de GNL llegando a algunas exportaciones hacia fines del escenario que ayuden a la balanza comercial. Se incorpora la producción de Biogás inyectado a las redes de distribución (1% del Gas en redes) a partir del 2023 con proyectos pilotos a partir de rellenos sanitarios y luego a partir de residuos ganaderos siguiendo las experiencias actuales de Brasil.

Se suponen las inversiones en fósiles cuidando que las mismas prevean la declinación en la producción y su desactivación para el 2050.

El siguiente cuadro muestra cómo es la inserción de las diferentes fuentes de energía en el 2030, 2035 y 2040 en el presente escenario 2040–EE, en comparación con los escenarios de Los Verdes previamente realizados, 2015-EE y 2013-EE.

Escenario Versión Eólica Biomasa Biogas Solar Geot./Marit. Hidro GN+LiqFós. Nuc. Almac.
2040 – EE2040 (2018) 45% 10’% 1% 19% 0% 15% 9% 0% 1%
2035 -EE2040(2018) 39% 10% 1% 13% 0% 19% 14% 4% 2%
2030 – EE2040 (2018) 31% 8% 1% 9% 0% 23% 22% 5% 1%
2035 -EE2035 (2015) 39% 15% 14% 10% 1% 19% 19% 0% 0
2030 – EE2035 (2015) 27% 21% 11% 6% 1% 22% 23% 3% 0
2030 – EE2030 (2013) 29% 6% 9% 12% 2% 17% 19% 0% 0

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