Fundación Vida Silvestre (FVSA)

Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA)

1) Visión del Escenario

Las grandes líneas rectoras para el delineamiento de la provisión de la energía eléctrica hasta el año 2035 han sido:

  • Reducir fuertemente las emisiones de GEI en línea con su eliminación hacia el año 2050: apelando a los combustibles como biomasa, biocombustibles y biogás.
  • Evitar todo tipo de generación que sea efectiva o potencialmente perjudicial para la salud humana y el medio ambiente: centrales a carbón, centrales nucleares y algunos proyectos hidroeléctricos.
  • Utilizar aquellas opciones que sean económicamente viables y moderen el costo de la energía eléctrica: favoreciendo las tecnologías más económicas al principio e introduciendo las otras a medida que su madurez tecnológica vayan abaratando sus costos.
  • Comenzar con el desarrollo de aquellas tecnologías que aunque actualmente no resulten atractivas económicamente, se perfilen como promisorias para el futuro.
  • Sostener el margen de reserva por encima del 20%.
2) Hipótesis de suministro eléctrico

Los puntos considerados han sido:

  • Gases de Efecto Invernadero (GEI). Todos los países, en la medida de sus posibilidades, deben contribuir a mitigar esta problemática global.
  • Generación Termonuclear. Se propone acotar el desarrollo de tecnología nuclear a las aplicaciones medicinales y de materiales así como promover la creación de una Comisión Nacional de Energías Renovables y Uso Racional de la Energía que tome en sus manos el desarrollo científico y tecnológico en estos temas.
  • Generación hidroeléctrica. Se excluyen las megacentrales por los altos costos ambientales. y se prioriza el desarrollo de centrales hidroeléctricas de pequeña/mediana escala.
  • Hidrocarburos no convencionales. La explotación de hidrocarburos no convencionales, representa un elevado costo ambiental, incluso mayor que los hidrocarburos convencionales. Algunos de ellos son:
  • Las fugas a la atmósfera empeoran el balance de GEI para el shale gas.
  • Impactos ambientales locales, particularmente superficiales y relacionados con el uso intensivo del suelo, infraestructura, etc.
  • Alta demanda de agua dulce, que dependiendo de la localización, puede incidir negativamente sobre otros usos humanos y ecosistémicos de este recurso.
  • Riesgos de contaminación del agua superficial y subterránea, relacionados con la disposición y manipulación de los fluidos utilizados.

Por estas razones, su utilización en el modelo fue minimizada, priorizándose la inversión en exploración y explotación de reservas de hidrocarburos convencionales, en cuencas sub-exploradas.

Se enumera el parque de generación seleccionado en orden de importancia a las potencias instaladas en cada tecnología.

Para materializar toda esta visión se seleccionó una paleta de tecnologías, de acuerdo al siguiente detalle, remarcando que, la principal fuente en este modelo, utilizada por todos los escenaristas ha sido el Uso Racional y Eficiente de la Energía con 50 TWh/año, mayor que cualquiera de las otras fuentes adicionadas en conjunto.

Por lo tanto parte de este modelo además de la incorporación de nuevas centrales eléctricas, se basa fuertemente en una reducción de la demanda. Sintetizando, existe implícita en el modelo una central eléctrica virtual que quema eficiencia energética produciendo 50 TWh/año al 2035.

Para mejorar rápidamente el margen de reserva y evitar importaciones de energía eléctrica se recurre a incorporar en un principio algunas turbinas de gas a ciclo abierto, hasta 600 MW. En el futuro debieran cerrarse como ciclo combinado, alternativa no contemplada en el modelo.

Se priorizan los proyectos eólicos tipo 3 y tipo 2, en ese orden. En el año horizonte se incorporan al sistema eléctrico 10.000 MW en este tipo de tecnología.

La biomasa supera la disponibilidad de material combustible sin costo existente hasta los 2.000 MW y se agregan 5.500MW más de potencia (con costos de combustible), entre otros motivos por su efecto multiplicador en la generación de empleo totalizando 7.500 MW.

En lo que hace a la energía solar, se potenciaron los proyectos en sintonía. Su ncorporación al final del periodo alcanzan los 6.500 MW.

También por su conveniencia económica, se asigna una participación importante a los proyectos hidráulicos, con unos 4.300 MW. Aquí se incluyeron todos los proyectos vigentes menos las grandes centrales de pasada y los proyectos Kirchner y Cepernic.

Para diversificar la matriz y reducir la presión sobre los combustibles fósiles se implementaron 2.850 MW de motores funcionando con biocombustibles y 2.850 MW con biogás.

La tecnología geotérmica se consideró con una participación de 1.250 MW. Se incluyeron 600 MW de generación con Residuos.

Los proyectos minihidros se incorporan rápidamente hasta completar el potencial existente según los estudios de 400 MW.

No se contemplaron proyectos nucleares, así como, a su vez, se procedió al retiro de Atucha I en 2025. Por sus altos costos y potencial peligro a la salud humana y al ambiente.

Se descartaron los proyectos a carbón. Los proyectos mareomotrices también fueron descartados por su alto costo y su impacto ambiental.

No se hicieron retiros de centrales por considerar que a bajo costo pueden mantenerse como reserva, y porque su retiro incrementaría la incorporación de potencia nueva al sistema. El total de potencia eléctrica incorporado asciende al final del período, en el año 2035, a 37.000 MW.

3) Hipótesis de suministro de gas

El modelo de los Escenarios contempla las siguientes opciones:

  • gas natural convencional extraído de su propio subsuelo,
  • gas natural importado de Bolivia (también convencional),
  • explotación de gas no convencional también en el subsuelo argentino,
  • gas natural licuado importado mediante barcos,
  • generar e inyectar biogás, mezclándolo en el sistema,
  • se contempla solo UREE del lado de la demanda en un 14%.

Las hipótesis de trabajo en el gas natural, se ven desdibujadas por la exclusión en el modelo de la posibilidad de trabajar del lado de la demanda haciendo UREE en el gas en donde sólo se admite un 14% de reducción cuando una política efectiva en el tema debería conseguir valores mayores. FVSA refuerza más cabalmente nuestra propuesta general de trabajo en donde promovemos la aplicación de UREE para todas las fuentes, sectores y usos finales del sector energético argentino.

Así y todo, para no abandonar el ejercicio, nuestro modelo excluye la posibilidad de recurrir al gas natural no convencional por los motivos ambientales mencionados anteriormente y, además, por las siguientes razones.

1. La utilización de shale-gas no contribuye a la descarbonización de nuestra matriz energética.
2. La apuesta al shale gas inhibe el avance de las energías renovables y una matriz diversificada.

A partir de esta situación frente a los recursos no convencionales las opciones que restan son:

1. Sostener la producción actual de GN convencional a partir de recrear las condiciones favorables para la exploración y explotación. Se sostiene la producción a los valores actuales hasta el 2035.
2. Importar gas natural de Bolivia. Este gas es de extracción convencional. Su importación pasa de 17MMm3 en 2013 a 37MMm3/d en 2035.
3. Explotación de gas no convencional también en el subsuelo argentino. Se sostiene a los niveles actuales de 5MMm3/d.
4. Importación de gas natural licuado mediante barcos. Se eleva levemente de los 16 actuales a 22MMm3/d en 2035.
5. Generación e inyección de biogás, mezclándolo en el sistema. Alcanzando los 31 MMm3/d en 2035.

Optamos por la importación. En síntesis pretendemos asumir que en el caso que el gas convencional no pudiera sostenerse en producción, debería reforzarse aún más la política tendiente a ahorrarlo.

4) Hipótesis de suministro de petróleo y derivados

Valen aquí los mismos argumentos que los sostenidos en el punto del gas natural, en relación con los temas ambientales y los factores políticos, institucionales y regulatorios que explican la falta de inversión en la exploración. Para sostener la brecha entre producción y consumo se recurre en el modelo a la importación de combustibles y al incremento en la producción de biocombustibles.

El escenario se resume entonces de la siguiente manera:

1. La producción de petróleo convencional se mantiene a los valores actuales hasta 2035
2. La producción de petróleo no convencional se mantiene a los valores actuales hasta 2035
3. La importación de petróleo se incrementa hasta los 16 k bbl/d en 2035

El combustible procesado adicional se suple con importación. Es sólo una solución a plantear dentro de las limitaciones de este modelo que no contempla la inclusión de medidas de uso racional y eficiente, lo cual para nuestra mirada de política energética resulta en una fuerte limitación.

5) Observaciones y Sugerencias

Acerca del modelo

La FVSA entiende que, al igual que lo que ocurre en muchos países del mundo, el sistema energético debe ser planificado en forma conjunta considerando tanto las distintas fuentes energéticas, como los distintos sectores de consumo y usos finales. Esto se conoce como Planificación Integrada de los Recursos, PIR.

Las ventajas de modelizar según nuestra propuesta son:

  • Transformar el ejercicio en un auténtico ejercicio de política energética nacional, mostrando claramente la necesidad de intervenir del lado de la demanda, y cuáles son las políticas necesarias para que esto ocurra.
  • Crear en los escenaristas conciencia acerca de esta posibilidad.

Esto de por sí, enriquecería el debate y daría mayor viabilidad a las propuestas planteadas.

Inclusión de Cogeneración

La cogeneración debe estar contemplada en el modelo. La omisión de la cogeneración significa una falla importante en la propuesta final, ya que este modo de generación presenta claros beneficios para el sector energético, a saber:

  • Mayor rendimiento, b) Menores costos e impactos ambientales, c) Menor necesidad de transmisión y distribución, d) Inversión producida desde el sector privado.

Siendo que los escenarios tienen como objetivo proponer una visión completa de la dirección que debería transitar nuestro sector energético, la ausencia de la cogeneración representa en una merma importante en la contribución hacia un análisis sustentable del futuro del sector.

También debería estar consideradas las tecnologías:

1. Solar fotovoltaica distribuida
2. Posibilidad de cerrar los ciclos de TG
3. Repotenciación de las centrales hidroeléctricas

En síntesis, el escenario es un aporte para el debate acerca de la política energética a llevar adelante en la escenarios energéticos actual coyuntura argentina, con miras a un mediano y largo plazo, y por eso mismo una excelente herramienta para el hacedor de políticas públicas que deba involucrarse en tan ardua tarea. En tal sentido debemos tender a mostrar las alternativas que se encuentran desarrollando en el mundo y evitar modelar lo ya hecho proyectándolo hacia el futuro.

Escenarios Energéticos 2030, funciona.

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